Llevo muchas noches escuchando una voz que me habla bajito, al oído. Suele llegar a mí cuando casi estoy dormido, en ese instante en que los sueños parecen reales, o a punto de cumplirse. Sé quien es y lo que me pide. Por fin he acumulado el valor suficiente y he cumplido su deseo.
Mi novela sólo quiere ser leída.
Si te apetece hacerla feliz y ayudarla a crecer contigo mándame un mensaje a mi contacto y el manuscrito llegará a tus manos. Estaré encantado de recibir todos tus comentarios.
La finalidad de este blog, además de hacer accesible la novela Y la tierra se movió bajo ellos para todo aquél que desee sumergirse en ella, es la de compartir con todos vosotros mi pasión por escribir... Y así, mostraros esas palabras que se enredan en mi pelo y juguetean con él impacientes hasta que consigo ordenarlas, darles vida. Gracias por estar al otro lado de esta pantalla, gracias por formar parte de un sueño.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Lo sé.

Te miro
y mi cuerpo tiembla
porque sé que tus manos
guardan promesas.

Te miro
y el deseo apremia.
Ansío estar contigo, en ti,
arriba, abajo, dentro
y fuera de tu cuerpo.
Abrazado a ti.

Te miro
y mi sangre palpita
porque sé que mi corazón
está en el tuyo.

En ti.

Cuando te abrazo
sientes que estás en casa.

Cuando te beso
imaginas que siempre
es la primera vez.

Cuando te pienso
sólo puedo amarte,
porque en ti está la respuesta:
la de los principios
que no tienen final.

jueves, 28 de febrero de 2013

Ahora.


Y ahora sé que tengo
piernas, manos, pies y puños,
un corazón capaz de latir
mientras cose heridas y remienda cicatrices,
hermanos, hermanas, madres y padres,
amigos que regalan pedazos de vida
a cambio de una sonrisa.

Sí, ahora lo sé.

Tengo la noche en mis pupilas
y un sol ardiente en el ombligo,
océanos de lágrimas en mi espalda
y nubes de algodón en la cabeza,
arena en los bolsilllos,
emoción dibujada en las caderas
y palabras duras en el alma.

Sí, ahora lo sé.

Tengo un cuerpo
capaz de encajar patadas,
y ojos limpios
que aguardan oteando el horizonte,
labios, piel, sangre y sueños,
caricias escondidas para que no te las lleves
y la vida entera contenida en un beso.

lunes, 11 de febrero de 2013

Bello.


Me equivoqué
como siempre me equivoco,
al sentir tantas ganas y mirarte a los ojos,
al bajar un poco la barrera
que hasta entonces había mantenido firme,
al mostrar mi entusiasmo,
al decir que sí y dejarme llevar.

Como siempre me equivoqué,
al buscar besos de piel, de agua,
y una estrella en tu mirada,
al escuchar tu corazón
y pensar que eras valiente,
al buscar tu abrazo y regalarte el mío,
al pedirte que me secuestraras,
al traducir tus gestos, tus palabras…

Me equivoqué, está claro…
Como siempre me equivoco.

lunes, 7 de enero de 2013

Un cielo lleno de estrellas.


Me rompiste
como se rompen las promesas,
 los susurros y las noches,
como se rompen las caricias,
los abrazos y los planes,
como se rompen los besos
cuando los labios mienten.

Como se rompe la vida…
me rompiste.

Y ahora sólo busco estrellas
en este inmenso cielo,
para que su luz
recomponga mis pedazos.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Perdido.


A veces,
el negro más oscuro lo empapa todo
y el sentido de las cosas
pende de un hilo tirante.

Porque cuando pierdes tu luz
la humedad es capaz de partirte los huesos
y ahogarte el corazón.

domingo, 26 de agosto de 2012

Oscura.


Las cosas
acaban cayendo por su propio peso.

Ella se rasgó la piel airadamente,
y dejó al descubierto toda su negrura.
Hacía mucho tiempo que a mi lado
tan sólo había luz
y tardé en reconocer la oscuridad.
Justificaba su agrio manto que todo trataba de empapar
con malos entendidos, tensiones y equivocadas palabras.

Pero las cosas
acaban cayendo por su propio peso.

Hay que ser muy avaricioso,
pensé al contemplarla desnuda, para guardar
tanto odio, tanto rencor, tanta desconfianza,
y no permitir que vuelen libres.
Hay que tener los ojos cargados de hollín
para ver la luz, oscura y confundir
 una mano tendida con un puño que te ahoga.

Pero las cosas
Acaban cayendo por su propio peso.

Y sentí pena al pensar
que sólo, el que ha recibido muchos golpes,
en lugar de abrir los brazos
golpea, por si le atacan de nuevo.
Que sólo, el que ha perdido muchas lágrimas
Es capaz de hacer llorar a quien porta una sonrisa
para que así, sus lágrimas perdidas
no parezcan ridículas y sin sentido.

Pero las cosas
Acaban cayendo por su propio peso.
Y la negrura,
por mucho que se empolve la nariz,
nunca dejará de ser
solitaria, amargada y oscura.